Aunque los negacionistas sigan negándolo con algunos argumentos ligeramente más ridículos que los empleados por quienes afirman que el Holocausto nunca ocurrió y los enemigos de las vacunas, la misión Apolo 11 llegó a la superficie de la Luna el 20 de julio de 1969, y a Neil Armstrong, el primer astronauta que pisó nuestro satélite, no se le ocurrió nada más inteligente para decir que se trataba de “un pequeño paso para el hombre, pero de un gran paso para la humanidad”. Con la perspectiva de cincuenta años no es difícil entender la cuota de propaganda política que hubo en el operativo: eran los tiempos de la guerra fría que en cualquier momento Trump y Putin son capaces de reinventar, al principio de la carrera espacial los soviéticos llevaban ventaja, y el propio presidente Kennedy había anunciado casi una década antes que en menos de diez años un norteamericano caminaría sobre la Luna, demostrando que las cosas habían cambiado.
Guerras frías a un lado, las misiones Apolo, que duraron hasta la 17 y hasta que la NASA se convenció de que eran demasiado caras y que ya habían recogido suficientemente información (hay que descontar a Apolo 13, la misión fallida que dio lugar a un fascinante operativo de rescate) fueron de todos modos más que propaganda. No solo produjeron varios avances tecnológicos sino que también incitaron la imaginación de muchos: no seríamos seres humanos si no quisiéramos saber un poco más acerca de lo que hay detrás de la próxima colina.
El presente ciclo se ocupa de esa llegada del hombre a la Luna, pero se extiende un poco más, con documentales y ficciones que evocan ese y otros viajes espaciales reales e imaginarios. No podía faltar el cañón que impacta el ojo de la Luna en la vieja féerie de Méliès, ni tampoco la presencia de dos adaptaciones de Herbert George Wells que profetizaron los viajes espaciales. Por supuesto, tampoco podía faltar 2.001 Odisea del espacio, que empieza con la Luna y sigue mucho más allá.
DIR: Damien Chazelle / 141 min.
Estados Unidos 2018.
DIR: William Cameron Menzies / 90 min.
Reino Unido 1936.
DIR: Al Reinert / 80 min.
Estados Unidos 1989.
DIR: Nathan Juran / 103 min.
Reino Unido 1964.
DIR: Terry Gilliam / 120 min.
Reino Unido 1988.
DIR: Stanley Kubrick / 139 min.
Reino Unido, Estados Unidos 1968.
DIR: Georges Méliès / 23 min.
Francia, Uruguay 1902.
No serán sólo funciones sorpresa: serán secretas. Desde el momento en que ingresen en la sala se establece un pacto que impide revelar el título del film que verán. Para los que vayan, ese misterio se resolverá in situ; para los que no, será un enigma eterno.
Lo único que les puedo garantizar es que valdrá la pena descubrir estos films si no los conocen o volver a verlos si ya los han visto.
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