Cómo ser normal en un mundo extraño

How to Be Normal and the Oddness of the Other World

Austria, 2025.

Guión: Florian Pochlatko. Fotografía: Adrian Bidron. Música: Rosa Anschütz. Producción: Golden Girls Filmproduktion. Elenco: Luisa-Céline Gaffron, Elke Winkens, Cornelius Obonya. .

Duración: 102 min.

No hay funciones programadas

Sinopsis

Hay algo parecido a una trama en este debut en el largo del cineasta austriaco Florian Pochlatko. Recién salida de un hospital psiquiátrico, Pia, de 26 años, regresa a casa de sus padres en las afueras de Viena, pero descubre que no es la única cuya vida se ha desmoronado. A sus padres, Elfie y Klaus, también les resulta difícil seguir el ritmo de un mundo en constante cambio. En su lucha diaria por sobrevivir con un nuevo trabajo inestable, un desamor persistente, sus medicamentos y el estigma social, Pia tropieza con una realidad que se siente tan inestable como ella misma. Poco a poco empieza a transformarse: en un monstruo gigante que amenaza al mundo... ¿o quizá en una heroína destinada a salvarlo? La madre de la protagonista, actriz de doblaje y locutora, se preocupa por ella casi al grado de la paranoia. Su padre, dueño de una empresa familiar, cree que su hija sólo necesita mano dura para salir adelante. Pero sus mundos personales también se desmoronan: Elfie cuestiona la ética y veracidad de los documentales en los que trabaja, que parecen diseñados para desinformar y sembrar miedo. Klaus, mientras tanto, enfrenta la inminente adquisición de su empresa por una parodia poco velada de Amazon. Con Pia como sustituto del público y dada su condición mental tan frágil como ambigua (el director y guionista nunca especifica su padecimiento psiquiátrico), el espectador ve puesta en duda constantemente la veracidad de su percepción. Essa fluctuación es acompañada, en la forma, por cambios entre relaciones de aspecto (que van desde lo panorámico al formato cuadrado), pero también por bruscas oscilaciones entre un lenguaje audiovisual sobrio, más inclinado hacia un discreto naturalismo, y una extrema estilización de la luz, el encuadre y la edición. La película juega permanentemente en ese doble nivel de representación y percepción. Pia existe en una realidad y a veces el espectador es cosciente de sus alucinaciones, que parecen películas con agentes de la Matrix, mujeres gigantes y caras de queso. Pero conforme la supuesta “realidad” comienza a perder sentido, la frontera entre ésta y las “películas” comienza a desdibujarse hasta que resultan indistinguibles. La simulación se come a la experiencia sensorial. ¿o es al revés? La crítica internacional ha entendido correctamente que toda esa locura tiene un sentido. Dustin Chang, de Screen Anarchy, ha podido señalar que la película “plantea grandes preguntas sobre lo que se percibe como normal cuando el mundo que nos rodea es una locura”. Para Susanne Gottlieb, de Cineuropa, “la película no pretende ofrecer una respuesta sencilla sobre cómo mejorar las cosas. Más bien, Pochlatko quiere tender puentes para comprender a las personas neurodiversas”. En Micropsiacine.com, Diego Lerer redondea que el director “trata de comprender sin juzgar, de mirar el mundo desde una perspectiva no convencional y de respetar la imaginación y hasta los delirios de las personas que sufren este tipo de divergencias psiquiátricas”.

Hay algo parecido a una trama en este debut en el largo del cineasta austriaco Florian Pochlatko. Recién salida de un hospital psiquiátrico, Pia, de 26 años, regresa a casa de sus padres en las afueras de Viena, pero descubre que no es la única cuya vida se ha desmoronado. A sus padres, Elfie y Klaus, también les resulta difícil seguir el ritmo de un mundo en constante cambio. En su lucha diar...

Otros s

Ciclos


Valor de las entradas