Moscas
México, 2026.
Dirección: Fernando Eimbcke.
Guión: Fernando Eimbcke, Vanesa Garnica.
Fotografía: María Seccoi.
Música: Camilo Lara.
Elenco: Bastián Escobar, Enrique Arreola, Hugo Ramírez, Teresa Sánchez.
Duración: 99 min.
Sinopsis
Olga vive una vida estrictamente regulada, sin amigos ni relaciones, en un enorme bloque de apartamentos. Cuando, por necesidad económica, se ve obligada a alquilar una habitación, un hombre se muda y, además, mete a escondidas a su hijo de nueve años en el apartamento. Para su sorpresa, Olga comienza a forjar un vínculo inesperado con el niño. Su mundo, cuidadosamente controlado, comienza a cambiar y, totalmente en contra de su voluntad, estas tres vidas empiezan a entrelazarse. El niño, sensiblemente interpelado por Bastián Escobar, se constituye de hecho en el eje de una historia que descubre la ternura en los pequeños momentos cotidianos y en los vínculos inesperados que surgen entre sus personajes, mezclando humor, inocencia y emociones familiares a las que envuelve en una estética en blanco y negro que refuerza su tono íntimo y humano.
Fría y distante al comienzo, Olga se ve arrastrada por el deseo desesperado del niño de ver a su madre enferma. Aunque al principio amenazó al padre con llamar a la policía si no se libraba del chico, luego infringe la ley con total naturalidad, consiguiendo un documento falso para que pueda entrar al hospital. Aunque el cambio de actitud de la mujer con el pequeño es previsible, esa transformación aparece sensiblemente presentada. El lenguaje corporal de Teresa Sánchez lo dice todo cuando pone un disco y baila chachachá, abriendo por primera vez su rostro en una sonrisa deslumbrante.
La película está llena de batallas, pequeñas y grandes y habrá ganadores y perdedores. Los repetidos y obsesivos retornos al video juego de los Defensores Cósmicos que apasiona al niño son el equivalente literal de la lucha que involucra a los personajes antes de que la historia termine. En una escena muy conmovedora por su poca dramatización, el padre usa a los invasores espaciales auto multiplicadores del juego para explicarle a su hijo cómo proliferan las células cancerosas en el cuerpo humano.
El director Fernando Eimbcke se centra en las dinámicas familiares y en personajes marcados por el desgaste emocional, mostrando cómo, incluso en medio de las dificultades y la tristeza, siguen existiendo conexiones capaces de aliviar el peso de la vida diaria. La película combina sencillez y sensibilidad, utilizando pequeños momentos cómicos para sostener su lado más emocional. Moscas habla sobre la necesidad de afecto, la preocupación por los seres queridos y la importancia de encontrar algo de luz en medio de situaciones difíciles.
Fernando Eimbcke nació en Ciudad de México. Su opera prima, Temporada de patos (2004), se proyectó en el Festival de Cannes y ganó varios premios. Su siguiente película, Lake Tahoe (2008), se estrenó en la sección competitiva de la Berlinale, donde ganó el Premio Alfred Bauer y el Premio Fipresci. La tercera, Club Sandwich (2023) se estrenó en Toronto y ganó la Concha de Oro en San Sebastián. En 2025, realizó su cuarto largometraje, Olmo y al año siguiente, estrenó su quinto film, Moscas en la Competencia Oficial de Largometrajes Internacionales del Festival de Berlín, donde se alzó con el Premio del Jurado Ecuménico.
Olga vive una vida estrictamente regulada, sin amigos ni relaciones, en un enorme bloque de apartamentos. Cuando, por necesidad económica, se ve obligada a alquilar una habitación, un hombre se muda y, además, mete a escondidas a su hijo de nueve años en el apartamento. Para su sorpresa, Olga comienza a forjar un vínculo inesperado con el niño. Su mundo, cuidadosamente controlado, comienza a cambiar y, totalmente en contra de su voluntad, estas tres vidas empiezan a entrelazarse. El niño, sensiblemente interpelado por Bastián Escobar, se constituye de hecho en el eje de una historia que descubre la ternura en los pequeños momentos cotidianos y en los vínculos inesperados que surgen entre sus personajes, mezclando humor, inocencia y emociones familiares a las que envuelve en una estética en blanco y negro que refuerza su tono íntimo y humano.
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