Epic: Elvis Presley In Concert
Epic: Elvis Presley In Concert
Australia, Estados Unidos, 2025.
Dirección: Baz Luhrmann.
Música: Elliot Wheeler.
Producción: Authentic Studios, Bazmark Films, Baz Luhrmann, Colin Smeeton, Schuyler Weiss, Jeremy Castro, Matthew Gross.
Duración: 90 min.
Sinopsis
El australiano Luhrmann ya se había ocupado de Presley en su biopic Elvis, en el que Austin Butler encarnaba al “rey del rock”. Cinco años después vuelve a la figura del cantante para entregar una película entre el documental y el concert film, concentrando en 90 compactos minutos materiales extraídos de algunos de los 1100 conciertos ofrecidos por Elvis entre 1969 y el 1977. Los fans de Elvis, que son muchos, lo van a disfrutar sin reservas.
El arranque ya anuncia el uso de un montaje a velocidad de ametralladora muy típico de Luhrman (Moulin Rouge) que perdura a lo largo de todo el metraje. El bombardeo de imágenes puede resultar abrumador, pero Luhrman exhibe una absoluta precisión a la hora de dar unidad a los números musicales interpretados a lo largo de las diversas escenas.
Las imágenes aparecen acompañadas por la voz en off del propio Elvis, sacada de entrevistas o ruedas de prensa grabadas durante su trayectoria, lo que permite un gran acercamiento del público hacia su ídolo, En cuanto a la imagen, Luhrmann se sirve de material de archivo inédito – ensayos, conciertos, vídeos caseros– en el que predomina la acción sobre las declaraciones ante cámara. Naturalmente, y el titulo lo anuncia, no se trata de un documental biográfico, y los acontecimientos sustanciales de la vida de la estrella, su enrolamiento en el ejército, su carrera hollywoodiense, su vida familiar, se mencionan al pasar. Aquí se trata del personaje público y del espectáculo que desplegaba sobre el escenario, sin pretensiones de reflexión y mucho menos de crítica ante ciertas actitudes del artista.
Tal vez bromeando un poco con su espectador, Luhrman arranca con una entrevista de audio en la que Elvis anuncia que va a contar “mi versión de la historia, de cómo me metí en este negocio”. De hecho, la película no es eso. Hay fragmentos de Presley, a veces en el escenario, a veces en público, otras veces relajándose en casa. Se le oye explicar sus tareas en el mundo del espectáculo: “Consigues un disco, sales en televisión y vas a Hollywood. Y luego vuelves a los escenarios”. El resultado es enérgico, arrollador, musicalmente estimulante y a veces deslumbrante.
El australiano Luhrmann ya se había ocupado de Presley en su biopic Elvis, en el que Austin Butler encarnaba al “rey del rock”. Cinco años después vuelve a la figura del cantante para entregar una película entre el documental y el concert film, concentrando en 90 compactos minutos materiales extraídos de algunos de los 1100 conciertos ofrecidos por Elvis entre 1969 y el 1977. Los fans de Elvis, que son muchos, lo van a disfrutar sin reservas.
