Francia, 2025
Dirección: Ugo Bienvenu
Guión: Ugo Bienvenu, Félix De Givry. Música: Arnaud Toulon. Producción: Natalie Portman para Remembers, MountainA, France 3 Cinéma, CNC, Fit Via Vi Film Productions.
Duración: 82 minutos
En la base de esta película animada hay un comic del propio director y colibretista Ugo Bienvenu, que despliega una reflexión sobre el futuro de la humanidad. En esta película de animación, presenta una historia optimista a pesar de las condiciones complejas que atraviesa el mundo en el presente. Arco es un niño que, literalmente, cae del cielo. Proviene de un futuro idílico y lejano donde es posible viajar en el tiempo. Enviado por error al año 2075 conoce a Iris, una niña de 10 años. Ella lo acoge y lo ayuda a volver a casa. A cambio, Arco le habla del futuro.
El presente que habita Iris en 2075 es nuestro futuro cercano. Un futuro donde la tecnología es omnipresente y en el que los humanos han delegado diversas tareas en androides y se han tenido que adaptar a condiciones climáticas cada vez más erráticas y peligrosas para la supervivencia. A raíz de ello, la humanidad ha tenido que, por ejemplo, desarrollar tecnologías para protegerse de tormentas e incendios. También ha delegado muchas tareas en los robots.
En Arco, Bienvenu presenta una reflexión meditada sobre el desastre ecológico en el suave ritmo de una encantadora historia sobre la amistad infantil. Esta ópera prima, estrenada en el Festival de Cannes (y con Natalie Portman entre sus productores), se ubica durante un período crítico de la historia de la Tierra y se convierte en una lección para ambos niños sobre el mundo natural y sobre el impacto duradero de la amistad.
La adaptación cinematográfica de Arco no funciona como una simple traslación del cómic a la pantalla, sino como una reinterpretación libre y sensorial de su universo. Ugo Bienvenu aprovecha el paso al cine —y en particular a la animación— para profundizar en aquello que ya era central en la obra original: la atmósfera y la experiencia emocional de los vínculos, sean con los seres humanos o con la naturaleza.
Si el comic se sostenía en la elipsis y la ambigüedad visual, la película se centra en la experiencia sensorial: los colores, el movimiento, el sonido y el montaje permiten una inmersión más directa en las emociones que pone en juego la historia. Sin embargo la película no “explica” más que el cómic; de hecho, en algunos momentos parece aún menos interesada en ofrecer claves interpretativas claras. Esta decisión refuerza la coherencia autoral del proyecto, pero también delimita con claridad su público: Arco es una película con una historia lo suficientemente clara para que los niños la puedan disfrutar plenamente y ellos son los protagonistas, pero es disfrutable para todos los públicos. No es una película con dos carriles de significado para grandes y chicos, ni juega en el terreno de lo irónico o de las referencias que solo los adultos pueden decodificar. Su referente más cercano es el cine de Miyazaki, con sus preocupaciones sociales y ambientales y una sensibilidad y belleza plástica que llena los ojos.