Francia, 2024
Dirección: Quentin Dupieux
Con Léa Seydoux, Vincent Lindon, Raphaël Quenard.
Duración: 85 minutos
El juego de la “obra dentro de la obra” constituye una larga tradición francesa, y la película lo utiliza para remodelar las relaciones de poder entre los personajes. En este caso, la puesta en abismo es cine dentro del cine, en una comedia negra de humor satírico que tuvo su première nada menos como película de apertura del Festival de Cannes. El esquema es simple: Florence ama a David, pero David quiere librarse de ella y que su amigo Willy la conquiste. Mientras tanto, la muchacha se empeña en que David conozca a su padre, Guillaume. Pero la realidad de esta trama dura lo que un paseo por una carretera perdida y ya cuando están sentados a la mesa de un restaurante a la vera del camino, es claro que todos son actores y que las digresiones metanarrativas son la verdadera trama.
El público debe estar alerta mientras juega a adivinar dónde están los límites entre lo real y lo actuado –y ustedes dirán ¡nada es real! ¡es todo actuado! y se irán a mirar de nuevo Matrix–. Lo cierto es que el director Dupieux se burla de la idea y se divierte mucho con ella. También lo hace el espectador viendo a este elenco de fulgurantes estrellas del cine francés burlarse de sí mismas, pero dejando la inevitable reflexión existencialista que subyace.
Segunda parte del repaso de las películas que marcaron la agenda de la crítica y los espectadores de cine. Este balance en dos partes apunta a ser la última oportunidad de ver en una sala de cine las películas de las que todos hablaron (y todavía hablan). Quisimos que el ciclo no fuera únicamente un ciclo de “mejores películas”, sino también de las que generaron discusiones y polémicas, además ...