Estados Unidos, 1951
Dirección: Henry Hathaway
Con James Mason, Cedric Hardwicke, Jessica Tandy, Luther Adler, Everett Sloane.
Duración: 88 minutos
Hoy está documentado lo que en su momento fue sólo una sospecha: el film fue parte del esfuerzo por alinear a Alemania como país aliado contra el comunismo y para eso dice, como señaló oportunamente Homero Alsina Thevenet, “que el mariscal Rommel no era tan nazi como parecía. Este último dictamen, apoyado por su final rebelión contra Hitler, queda amonestado por el hecho de que hizo más por Hitler que mucho otro nazi más convencido, pero menos eficaz. La historia podrá recoger el film como el comienzo de una revaloración política que Hollywood haría sobre el fenómeno alemán, donde el enemigo de ayer puede ser hoy, de alguna manera, un aliado”. Pasada y advertida esa función coyuntural, el film puede ser disfrutado como un poderoso ejemplo de cine bélico gracias a la vigorosa dirección de Hathaway, al trabajo protagónico de James Mason y al libreto de Nunnally Johnson.
El año pasado se cumplieron 80 años del fin de la segunda guerra mundial y lo usamos de excusa para revisar un poquito del mucho cine inspirado por el conflicto, con la intención de priorizar las miradas progresistas y humanistas. En esta segunda entrega se mantiene esa perspectiva, incluyendo algunos films norteamericanos que se apartaron nítidamente de la propaganda bélica hegemónica. Se verá...