Nina Roza
Canadá, Italia, Bulgaria, Bélgica, 2026.
Dirección: Geneviève Dulude-de Celles.
Guión: Geneviève Dulude-de Celles.
Fotografía: Alexandre Nour Desjardins.
Música: Joseph Marchand.
Elenco: Galin Stoev, Ekaterina Stanina, Sofia Stanina, Chiara Caselli, Michelle Tzontchev.
Duración: 103 min.
Sinopsis
Mihail abandonó Bulgaria en la década de 1990 y crio a su pequeña hija Roza solo en Montreal. Lejos de su tierra natal, se estableció como especialista en arte francés y contemporáneo. Ahora, un coleccionista le encarga la autentificación de la obra de Nina, una niña de ocho años que vive en un pueblo búlgaro y cuyas pinturas se han vuelto virales. Mihail duda, pero finalmente acepta emprender el viaje. En definitiva, Mihail regresa a su país de origen para averiguar si la historia es real o un engaño. ¿Es la chica verdaderamente la autora de su obra, o alguien la ha ayudado?
Al comienzo, unas pocas escenas breves pero sugerentes revelan que Mihail no mantiene una relación precisamente afectuosa con su hija Roza (Michelle Tzontchev), quien a su vez tiene un hijo al que desea mostrarle sus raíces búlgaras. “Es un lugar atrasado”, responde bruscamente su padre, claramente reacio a revivir el pasado.
Una vez que la acción se traslada a Bulgaria, la trama se centra en el creciente vínculo de Mihail con la testaruda y directa Nina, a quien encuentra con su madre en un pueblo enclavado entre exuberantes montañas y campos. Mientras intenta averiguar si la chica es una impostora o no (resulta que la madre de Nina hace cerámica, mientras que todos sus vecinos parecen ser artistas aficionados), Mihail comienza a ver algo más en ella: un reflejo de su propia hija, que aparece en flashbacks que emergen como recuerdos velados.
La directora Dulude-de Celles mantiene su cámara fija en el expresivo Galin Stoev mientras su personaje finalmente encuentra su lugar en un país que nunca olvidó del todo, evocando emociones a través de secuencias cuidadosamente compuestas que priorizan las imágenes y la interpretación sobre el diálogo. Nina Roza es una soberbia indagación en el cine del desarraigo, en las heridas dejadas atrás, muy asimilable con el cine italiano de Ermanno Olmi o Marco Bellocchio. La película es también la revelación tardía en la gran pantalla de un formidable actor teatral, el búlgaro Stoev, que estalla en una catarsis emocional sobrecogedora mientras escucha y canta en el ágora nocturna de una verbena popular una balada sobre los camaradas en la Bulgaria del pasado.
Geneviève Dulude-De Celles es una cineasta, productora y escritora quebequense. Tras estudiar cine y dirección cinematográfica en Montreal, alcanzó el reconocimiento de la crítica con su cortometraje The Cut (2014), ganador del premio internacional al mejor cortometraje en Sundance. Su primer largometraje de ficción, A Colony (2018), se estrenó en la sección Generation de la Berlinale, donde obtuvo el Oso de Cristal a mejor película. Nina Roza (2026) es su segundo largometraje de ficción.
Mihail abandonó Bulgaria en la década de 1990 y crio a su pequeña hija Roza solo en Montreal. Lejos de su tierra natal, se estableció como especialista en arte francés y contemporáneo. Ahora, un coleccionista le encarga la autentificación de la obra de Nina, una niña de ocho años que vive en un pueblo búlgaro y cuyas pinturas se han vuelto virales. Mihail duda, pero finalmente acepta emprender el viaje. En definitiva, Mihail regresa a su país de origen para averiguar si la historia es real o un engaño. ¿Es la chica verdaderamente la autora de su obra, o alguien la ha ayudado?

