La trilogía de Noriko

La trilogía de Noriko

La llamada “trilogía de Noriko”, es una colección de películas con una actriz protagonista común (Setsuko Hara) que interpreta siempre a una mujer llamada Noriko y que, a pesar del nombre siempre constante, es un personaje distinto en cada film. También están en las tres películas intérpretes como Chisu Ryu, Chieko Higashiyama, y otros frecuentes habitantes del cine del maestro Yazujiro Ozu..
La trilogía está integrada por Primavera tardía (1949), Principios de verano (1951) y Cuentos de Tokio (1953) siendo ésta última la más conocida –y magistral– de la filmografía del director.
Un tema principal en las tres películas es el de la brecha generacional entre padres e hijos (y aún de manera algo más secundaria, entre abuelos y nietos), pero igualmente asoman otras líneas como el papel de la mujer en la sociedad o la necesidad de reformular la definición del matrimonio. El papel de Noriko es el de una mujer con una fuerza formidable. Desde Occidente suele presuponerse a la mujer japonesa como inocente y conformista, pero la realidad es mucho más rica en matices. Noriko está llena de dudas, pero no quiere que la gobiernen. Se resiste a dejar atrás a sus padres y casarse pero comprende que es el ciclo de la vida en la sociedad que le ha tocado, aunque no permitirá que otros decidan por ella.
Ozu tuvo que lidiar con la censura impuesta por los estadounidenses desde el principio hasta el final. La ocupación extranjera, que se opuso firmemente a dejar cualquier rastro de denuncia a la opresión y miseria causados tras la guerra, intervino en repetidas ocasiones sobre el cine de Ozu, en particular sobre Primavera tardía.
El ambiente de Tokio en los años 50, asfixiante y con poco margen para soñar con un futuro mejor (apenas para mantener el statu quo) influyó decisivamente sobre aquella generación anciana que vivió el auge militarista de principios de siglo y vio a la nación sucumbir tras la aplastante derrota en la Segunda Guerra Mundial. Estas consideraciones no son explícitas en la trilogía de Noriko pero están ahí, entre líneas, son el testimonio de una generación, narrado con planos largos de cámara baja y escenas de reunión familiar. Los jóvenes de Cuentos de Tokio son gente dedicada al trabajo hasta el punto de eliminar el lazo con su familia, la misma que hasta entonces había sido fuerza motriz de Japón en la era Meiji. Este cambio de filosofía es un abismo que separa padres e hijos en un mundo cada vez más exigente e individualista. A través de los familiares de Noriko, Ozu presenta un lamento ahogado de cómo su patria se deshace entre el estrés, el trabajo excesivo y el desaliento. Es el Japón del que le tocó despedirse a sus 63 años, firmando una carrera fílmica inigualable.

Primavera tardía

DIR: Yazujiro Ozu / 100 min.

Japón 1949.

Principio de verano

DIR: Yazujiro Ozu / 120 min.

Japón 1951.

Cuentos de Tokio

DIR: Yazujiro Ozu / 139 min.

Japón 1953.

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