Fue en el mar donde se escribió buena parte de la historia de Portugal, extremo occidental de la península ibérica, condenado a navegar para ganar el pan y asegurar una difícil independencia. Ó mar salgado, quanto do teu sal / são lágrimas de Portugal!, exclamaba Fernando Pessoa. La pesca y los viajes por mares nunca antes navegados pasaron factura: despedidas, separaciones, melancolía, saudade. Temas, todos ellos, que canta el fado. Y, a ello, se suman, además, las circunstancias particulares del siglo XIX: la corte exiliada en Brasil para huir del ejército de Napoleón; la presión demográfica cuando casi se duplicó la población total del país; la nueva realidad de la navegación transatlántica a vapor, que permitió el desplazamiento de muchas más personas en menos tiempo; y los intercambios culturales y musicales que todo ello generó.
No es coincidencia que, ese mismo siglo, se afirmaran la canción napolitana, el tango y el fado. El fado es una de las músicas de las ciudades con puerto a las que se refería Ruben de Carvalho. Hoy en día, el Festival de Fado se celebra en diecisiete ciudades de cuatro continentes. Muchas de ellas ciudades con puerto. Unidas por el mar. Y, ahora, también por el fado.
DIR: Sofía de Portugal, Aurelio Vasquez / 50 min.
Portugal 2021.
No serán sólo funciones sorpresa: serán secretas. Desde el momento en que ingresen en la sala se establece un pacto que impide revelar el título del film que verán. Para los que vayan, ese misterio se resolverá in situ; para los que no, será un enigma eterno.
Lo único que les puedo garantizar es que valdrá la pena descubrir estos films si no los conocen o volver a verlos si ya los han visto.
El año pasado se cumplieron 80 años del fin de la segunda guerra mundial y lo usamos de excusa para revisar un poquito del mucho cine inspirado por el conflicto, con la intención de priorizar las miradas progresistas y humanistas. En esta segunda entrega se mantiene esa perspectiva, incluyendo algunos films norteamericanos que se apartaron nítidamente de la propaganda bélica hegemónica. Se verá...
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