Historias de Violencia

El gesto de violencia “humano” más antiguo que registra el cine debe estar al comienzo de 2.001, Odisea del espacio. La tribu de monos en cuyas cercanías ha caído el famoso monolito del espacio exterior recibe algún tipo de influencia, comienza a pensar, y descubre que un hueso puede convertirse en un arma. Gracias a ello logrará vencer a enemigos hostiles que hasta el momento les disputaban la provisión de agua.
La idea es ligeramente deprimente, y recuerda probablemente sin error que la violencia ha acompañado a la humanidad desde que fue inventada (también la historia bíblica empieza con un asesinato: Caín mata a su hermano Abel). Stanley Kubrick lo explicaba más o menos así: “Descendemos de monos asesinos. No deberíamos sorprendernos de nuestras guerras sino de nuestros poemas”.
La violencia ha sido también un ingrediente permanente en la historia del cine, que no en vano es el arte del movimiento. Ha sido la herramienta de las aventuras, el policial y el western, y también el recurso para alegar contra ella (dato que a menudo genera una curiosa contradicción en el cine antibélico, que suele vender en la imagen la violencia que conceptualmente condena). El presente ciclo reúne ejemplos muy diversos en las que el recurso juega papeles muy diferentes, desde la deliberada búsqueda del desagrado en Irreversible de Gaspar Noé, que no solo manipula los tiempos sino también la sensibilidad del espectador (y generó un escándalo probablemente equivocado), hasta el antibelicismo de Capitán Conan del francés Tavernier, la minuciosa exaltación de la venganza de la coreana Old Boy o el cultivo del efectismo por parte del canadiense Cronenberg, quien se permite explorar el lado oscuro de la gente catalogada como “normal”. Y aún cabe la atención social de El bonaerense de Trapero (película a la que la policía argentina no tiene nada que agradecer), o el inteligente empleo de recursos de cine de género en El oso rojo, que dice más de lo que parece sin bajar lineazos explícitos (o rehuyendo deliberadamente hacerlo). Temas al margen, queda la oportunidad de rever en su formato filmico original un puñado de buenas películas que valen por sí mismas.

Capitán Conan

DIR: Bertrand Tavernier / 129 min.

Francia 1996.

El Bonaerense

DIR: Pablo Trapero / 99 min.

Argentina 2002.

Essential Killing

DIR: Jerzy Skolimowski / 83 min.

Polonia / Noruega / Irlanda / Hungría 2010.

Irreversible

DIR: Gaspar Noé / 99 min.

Francia 2002.

Old Boy

DIR: Park Chan-wook / 110 min.

Corea del Sur 2004.

Una historia de violencia

DIR: David Cronenberg / 97 min.

EEUU 2005.

Un oso rojo

DIR: Israel Adrián Caetano / 94 min.

Argentina 2002.

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