Argentina, 1936
Dirección: José Ferreyra
Con Libertad Lamarque, Florén Delbene, Perla Mary, Delia Durruty, Lalo Harbin, Santiago Gómez Cou.
Duración: 76 minutos
Entre 1936 y 1938 el director José Ferreyra –pionero absoluto del cine argentino– compuso para la empresa S.I.D.E. una trilogía dedicada al lucimiento de la cantante Libertad Lamarque (Ayúdame a vivir, 1936, Besos brujos, 1937, La ley que olvidaron, 1938) que siguieron de cerca el ejemplo del cine de Gardel. La cantante había aparecido en algunos films previos, como Tango! (Moglia Barth, 1933) y El alma del bandoneón (Soffici, 1934), pero no tenía todavía una personalidad cinematográfica definida. A partir de algunas ideas de la propia cantante, Ferreyra desarrolló para ella un personaje noble e inocente, casi infantil, abrumado siempre por la adversidad y alejado del glamour artificioso que consolidó su fama posterior. Así fue una joven esposa engañada en Ayúdame a vivir (1936), una artista de cierta fama rechazada por la familia de su novio y luego secuestrada por un admirador (Besos brujos, 1937) y una humilde empleada doméstica en La ley que olvidaron (1938).
Los tres films son dramas musicales (verdaderos melodramas) que funcionan con la misma lógica de los films de Gardel: la música y argumento se complementan, como en la opereta, y aunque las situaciones ocasionalmente se desborden, conservan siempre sus raíces populares, reconocibles en la narrativa tanguera. En ningún caso, además, Ferreyra comete el error de pretender el naturalismo. Al contrario, en Ayúdame a vivir estiliza la ambientación todo lo que el estudio se lo permite para hacer que tanto el padecimiento de su heroína en la cárcel como el simultáneo vagabundeo de su marido (Florén Delbene), que está perdido en su propia culpa, se perciban en términos impresionistas, casi abstractos.