foto Sueños de trenes

Sueños de trenes

Train Dreams

Estados Unidos, 2026

Dirección: Clint Bentley

Guion: Clint Bentley, Greg Kwedar, sobre novela de Denis Johnson. Fotografía: Adolpho Veloso. Musica: Bryce Dessner. Producción: Black Bear, Kamala Films. Elenco: Joel Edgerton, Felicity Jones, Clifton Collins Jr., Kerry Condon y William H. Macy.

Duración: 102 minutos

Esta es la segunda incursión en el largometraje del director Clint Bentley, quien debutó en 2021 con la elogiada Jockey. Adaptación de una igualmente elogiada novela corta de Denis Johnson, la película combina momentos cuidadosamente guionados con escenas más espontáneas, casi documentales, que permiten que la historia se despliegue con naturalidad y autenticidad: La película abarca 80 años de la vida de un hombre y de la historia de los Estados Unidos, lo que supuso varias complicaciones de rodaje, logística, dirección de actores y efectos visuales.
El espectador es testigo de una microhistoria que refleja la futilidad y, al mismo tiempo, la inmensidad de la vida a través de las experiencias del protagonista, marcadas por la tragedia, la pérdida y el recuerdo. El personaje combina la fortaleza física con la resiliencia psicológica para encontrar equilibrio vital ante situaciones que harían derrumbarse a cualquier otro. A través de un aparente laconismo, el papel de Joel Edgerton aporta sobriedad exterior y mucho sufrimiento interior, una armadura vital que a veces se resquebraja.
La película parece hablar en voz baja, pero cala hondo sin pedir permiso. Es un viaje íntimo por la vida de Robert Grainier, ese hombre que avanza como quien arrastra un silencio antiguo. Quiere observar más que explicar, y permite respirar dentro de ella, como si el tiempo se dilatara entre los rieles y la nostalgia. La narración se desarrolla de manera pausada y meditativa, sin buscar sobresaltos ni grandes giros, sino indagando en cómo un hombre intenta mantenerse firme mientras aquello que conoce se derrumba. La película se arma desde pequeños gestos y un minimalismo que apuesta por un cine que observa con calma. El silencio es un recurso fundamental que permite contar la historia de Robert a través de su entorno, de sus movimientos y de su relación con el paisaje. Bentley evita el melodrama y opta por mostrar el dolor del protagonista con la discreción propia de la época que retrata.
En el apartado visual, la fotografía aprovecha la vastedad del paisaje para reflejar el aislamiento interior de Robert, mientras que el uso de la luz natural otorga a las imágenes un aire casi pictórico. El sonido (el rumor del viento, el eco del tren, el crujido de la madera) refuerza la sensación de inmersión en un entorno duro y solitario. Pero sigue siendo Joel Edgerton el principal recurso expresivo del director Bentley: el actor sostiene el papel central con una actuación contenida y terrenal, transmitiendo tanto el desgaste físico como la vulnerabilidad emocional del personaje. La película demuestra cómo miradas y silencios pueden comunicar más que las palabras, una virtud que el elenco maneja con precisión.

Horarios

domingo 1 de marzo
22:00