Japon, Estados Unidos, 2025
Dirección: Hikari
Guión: Stephen Blahut, Hikari. Fotografía: Stephen Blahut, Takuro Ishizaka. Música: Jon Thor Birgisson, Alex Somers. Production: Knockonwood, Sight Unseen Pictures. Elenco: Brendan Fraser, Mari Yamamoto, Takehiro Hira, Akira Emoto, Shannon Mahina.
Duración: 103 minutos
Ambientada en el Tokio actual, Familia de renta sigue a un actor estadounidense que lucha por encontrar un propósito en la vida hasta que consigue una ocupación inusual: trabajar para una agencia japonesa de "familias de alquiler", interpretando papeles de suplente para desconocidos. A medida que se sumerge en el mundo de sus clientes, comienza a establecer vínculos genuinos que difuminan las líneas entre la actuación y la realidad. Un hombre que, al enfrentarse a las complejidades morales de su trabajo, redescubre el propósito, la pertenencia y la tranquila belleza de las relaciones humanas.
La película constituye el regreso de la directora japonesa Hikari a los temas de la identidad y la conexión humana, esta vez abordando una soledad más amplia y compartida. La película sigue al personaje interpretado por Brendan Fraser Phillip, que deambula sin rumbo por Japón tras haber dejado atrás sus mejores años. Su entrada en una empresa que alquila familiares para acompañar a personas solitarias lo introduce en un universo donde la cercanía se representa y los afectos se construyen como una actuación. Lo que en apariencia resulta una idea extraña se trata desde la empatía, sin ironía ni burla, mostrando a clientes que no son caricaturas, sino individuos necesitados de vínculos. En ese proceso, el personaje acaba viendo reflejadas sus propias pérdidas en las historias ajenas: la familia que no tuvo, el amor que perdió y el hogar que ya no reconoce.
Fraser sostiene el relato con una interpretación marcada por la vulnerabilidad y el silencio, encarnando a un hombre que ya no distingue del todo entre actuar y vivir. Su presencia dota a la película de una delicadeza constante, especialmente cuando los límites entre trabajo y sentimientos empiezan a difuminarse. Tokio, filmada con sensibilidad por Koji Kanaya, refuerza esa sensación de aislamiento al mostrar al protagonista separado del mundo a través de reflejos, ventanas y pantallas, convirtiendo la ciudad en un espejo de su alienación. Aunque el tono recuerda inevitablemente a Perdidos en Tokio, la mirada de la directora japonesa Hikari (verdadero nombre: Mitzuyo Miyazaki) es más comprensiva y menos irónica, interesada en explorar qué ocurre cuando incluso la intimidad se convierte en un papel que interpretar. La directora había explorado ya los temas de soledad y conexión humana, destacando su trabajo en la serie Beef y su película 37 Seconds.