Cine Pocitos
De la temporada
La actuación póstuma del prematuramente fallecido Heath Ledger, en una fantasía de Terry Gilliam que en algunos momentos reemplaza al actor por otros famosos, una sátira a la paranoia militar y la vida de una famosa aviadora. Tres estrenos de la temporada que justifican una revisión.
El imaginario
del doctor Parnassus
***
(The Imaginatium of Doctor Parnassus)
Reino Unido/Canadá/Francia 2009 – 123 min. ST (35 mm.)
Con: Christopher Plummer, Heath Ledger, Johnny Depp, Jude Law, Colin Farrell
Un teatro ambulante oculta un secreto fantástico, de raíces fáusticas. La labor inconclusa de Heath Ledger, que en algunas escenas es reemplazado por colegas famosos, un dato justiicado por el carácter mágico de la historia.
Hombres de mentes
***
(The Men Who Stare at Goats)
USA/Reino Unido 2009 – 94 min. ST. (35 mm.)
Con: George Clooney, Ewan McGregor, Jeff Bridges, Kevin Spacey
Increíble pero cierto. En algún momento, el Pentágono creyó en serio que se podría crear un grupo militar de élite con poderes paranormales. Esta película se toma el tema para la chacota, con humor ácido y un buen elenco.
Amelia
**
(Amelia)
USA 2009 – 111 min. ST. (35 mm.)
Con: Hilary Swank, Richard Gere, Ewan McGregor
La biografía de Amelia Earhart, famosa pionera de la aviación, como vehículo para las considerables dotes histriónicas de Swank. La historia va y viene, por debajo de sus posibilidades y de algunos antecedentes de la dirctora Nair. (Salaam Bombay, Mississippi Masala).
Revisiones
Estrenos más o menos recientes de
la Cinemateca, que estuvieron en cartelera
unos pocos días y luego desaparecieron. La
oportunidad de reencontrar un puñado de
calidades que muchos no vieron, y a los que
corresponde prestar atención.
Julio 25 y 26, domingo y lunes. A las 17.45, 19.30 y 21.20 hs.
Tulpan ****
(Tulpan)
Alemania/Kazajistán/Polonia/Rusia/Suiza 2008 – 100 min. ST. (Digital)
Con: Tolepbergen Basakalov, Ondas Besikbasov, Samal Esljamova.
Pastor kazajo busca esposa, y más allá de la historia individual surge un atrayente, a veces poético cuadro antropológico de una cultura “exótica”. El descubrimiento de un cine ignorado, y de un director con talento.
La muchacha del lago ***
(La ragazza del lago)
Italia 2007 – 95 min. ST. (Digital)
Con: Valeria Molino, Omero Antonutti, Fabricio Gifuni
Un asesinato particularmente cruel conmueve a una pequeña y hasta entonces idílica ciudad italiana en la cordillera de los Dolomitas. Un investigador llegado desde la capital de la provincia queda a cargo del caso, y el crimen sirve como pretexto para explorar.
Sobreviviente: Werner Herzog
El pretexto es el estreno de Un maldito policía en Nueva Orleans, película reciente
de Werner Herzog protagonizada por Nicolas Cage que repite con variantes un famoso film noir (muy noir, realmente) de Abel Ferrara. Ese film culmina este ciclo que propone una revisión, si no completa, por lo menos considerablemente abarcadora de la
trayectoria y evolución de Herzog, director de notoria importancia en la renovación del
cine alemán de los años setenta y comienzos de los ochenta. Una obra particular, diferente y creativa, quizás maldita e infrecuente, dedicada a violentar a menudo las convenciones del cine- espectáculo, priorizando un cine fuertemente autoral. Entre lo atormentado y lo extravagante, Herzog impuso su sello personal a una trayectoria rica
y provocativa.
Cuando se le pidió cierta vez que valorara el fenómeno de auténtica renovación
que signiicó, hace casi cuatro décadas,
el Nuevo Cine Alemán (Kluge, Fassbinder, Reitz, los Schamoni, Schroeter, Schlondorff, Syberberg, Wenders, él mismo), y el papel que le tocó representar en ese movimiento, Werner Herzog afirmó: “Soy un
sobreviviente”. Y agregó: “Fue una especie de milagro, un misterio que no termina de explicarse. De pronto, en varias partes del mundo, el cine empezó a cambiar.
La Nouvelle Vague, la Primavera de Praga, el Cinema Novo brasileño, el propio
cine alemán. En el caso de Alemania, teníamos que inventarlo todo, el cine real
mente no existía”.
Como muchos de sus films, la biografía de
Werner Herzog parece una mezcla de realidad y fantasía. Nació en Munich el 5 de
setiembre de 1942 con el nombre de Werner Stipetic, y creció en una granja de las
montañas bávaras. Descubrió el cine a los
catorce años (hasta entonces no había visto nunca una película), escribió su primer
guión a los quince, y a los diecisiete años
realizó su primera película, un documental sobre el sistema penitenciario alemán.
A los dieciocho emprendió el primero de sus múltiples viajes y llegó hasta Sudán,
donde fue mordido por ratas y permaneció enfermo varios días en un establo solitario. También se desempeñó como soldador en una acería, asistente en un estacionamiento y jinete en un rodeo.
Entre tanto estudiaba teatro, literatura e
historia en la Universidad de Munich, viajó a Estados Unidos gracias a una beca Fullbright, intentó aprender cine y televisión
en la universidad de Pittsburgh (donde
duró tres días), trabajó en la NASA y hasta contrabandeó televisores a través de la
frontera mexicana. En 1964, un premio
Carl Mayer a guión le permitió hacer el
que sería su primer largometraje, Signos
de vida, que obtuvo un Oso de Plata en
el festival de Berlín. En los años siguientes
se convertiría en una de las figuras más
importantes del denominado Nuevo Cine
Alemán, surgido a partir del manifiesto de
Oberhausen de 1962. Apasionado del alpinismo, fanático de los viajes, vive mayoritariamente en Munich y alterna los trabajos para el cine, teatro y ópera.
En palabras del crítico español Manuel Alcalá, “Werner Herzog es, en el panorama
del Nuevo Cine Alemán, un cineúrgo típico, es decir un creador. Su cine produce la impresión de realizarse más por necesidad interna que para lograr la complacencia de los espectadores. De ahí su
poco sentido comercial. Herzog necesita un cine metafísico, más allá de la incómoda realidad. Sus imágenes tienden,
por lo mismo, a evitar toda distracción temática, obligando al espectador al repliegue de su fantasía, a veces mediante hábil
utilización de la óptica, que va de la alucinación a la antiestética”.
Alcalá prosigue:
“Ya muchos de los títulos de su producción son llamativos. Abundan las palabras
sugerentes: signos, éxtasis, espejismos,
enigmas. Otras veces, las definiciones sugieren situaciones límite: país del silencio
y la oscuridad, la ira de dios, futuro truncado, todos para sí y Dios contra todos.
En cualquier caso, rara vez se hacen concesiones a la espectacularidad, o al título fácil. El cine de Herzog es atormentado y extravagante. Lo primero como consecuencia de una vida afectada por los problemas familiares, políticos y religiosos. Lo
segundo por su sentido creador y marginal, su postura inconformista y sus continuos ensayos experimentales. Obsesionado por el celuloide desde su infancia, Herzog ha sido considerado por años como
artista “maldito” y sistemáticamente mal
comprendido por la crítica. Su constancia
inquebrantable, su gran humanismo y su
sólida formación con viajes incesantes por
los cinco continentes, le han abierto empero paso a un reconocimiento”.
Este ciclo reúne una docena de films de Herzog,
y resulta lo suficientemente representativo de la variedad, riqueza y hasta irregularidad de su obra.
También los enanos
empezaron desde pequeños ***
(Auch zwerge haben klein angefangen)
Alemania Federal 1970 – 96 min. ST.(Digital)
Con: Helmut Döring, Gerd Gickel, Paul Glauer
Un grupo de enanos que viven en una especie de prisión en un innominado territorio se rebelan contra sus opresores. La metáfora es clara y tiene su fuerza. También su pesimismo, tan herzogiano: lo prometeico conduce al desastre, la alucinación y la locura.
País del silencio y la
oscuridad **
(And des Schweigens und der Dunkelhet)
Alemania Federal 1970/71 - 87 min. ST. (Digital)
Un film que no solamente explora el objeto documentado, sino también el proceso mismo del rodaje. El tema es la experiencia de una mujer ciega y sorda, es decir una vida donde no existen la imagen y el sonido, las herramientas fundamentales del cine.
Aguirre, la ira de
Dios ****
(Aguirre, der zorn Gottes)
Alemania Federal 1972 – 93 min. ST. (Digital)
Con: Klaus Kinski, Helena Rojo, Cecilia Rivera
Dios parece estar muy enojado con varios de los personajes de esta película, pero hay también iracundias humanas en ella. A partir de ahí, el protagonista se rebela contra el monarca español y emprende una aventura prometeica que desemboca en la locura.
El enigma de Kaspar
Hauser ****
(Jeder für sich und Gott gegen alle)
Alemania Federal 1974 – 110 min. ST. (35 mm.)
Con: Bruno S., Walter Ladenngast, Brigitte Mira
Caso real del hombre que apareció misteriosamente en una plaza alemana del siglo XIX tras estar largamente secuestrado, y más tarde fue no menos misteriosamente asesinado. Para Herzog se trata de una parábola sobre la condición humana, manipulada por fuerzas que no termina de entender.
La balada de Bruno S.
****
(Stroszek)
Con: Bruno Stroszek, Ewa Mattes, Clemens Scheitz
Marginales europeos en unos Estados Unidos ajenos y hostiles. Las sucesivas humillaciones padecidas por el protagonista sostienen la imagen de un mundo violento y corrupto, permeado a veces por una melancólica poesía.
Nosferatu, el vampiro ***
(Nosferatu, Phantom der Nacht)
Alemania/Francia 1978 – 99 min. ST. (Digital).
Con: Klaus Kinski, Bruno Ganz, Isabelle Adjani
La clásica historia gótica, libremente inspirada en el Drácula de Stoker y antes filmada por Murnau. Herzog la utiliza para volcar su pesimismo existencial y alguna idea sobre la soledad de los diferentes.
Woyzeck
***
(Woyzeck)
Alemania Federal 1978/79 – 82 min. ST. (35 mm.)
Con: Klaus Kinski, Eva Mattes
Clásico teatral de Georg Büchner, trasladado al cine por Herzog con respecto por las anotaciones de puesta en escena del autor. Incluyendo una dosis de deliberado distanciamiento. La metáfora de autodestrucción imaginada por Büchner es por cierto muy herzogiana.
Fitzcarraldo ***
(Fitzcarraldo)
Alemania Federal 1982 – 158 min. ST. (Digital)
Con: Klaus Kinski, Claudia Cardinale, Paul Hiltscher
Llevar un barco a través de la montaña, tarea quizás tan inútil como la Ópera de Manaos. Como Aguirre (que también era Klaus Kinski) el personaje es un obsesivo que desafía lo imposible, en un relato tan operático y demencial como él mismo.
Cobra Verde **
(Cobra Verde)
Alemania Federal 1987 – 111 min. ST. (Digital)
Con: Klaus Kinski, King Ampaw, José Lewgoy
Entre Brasil y Dahomey, el protagonista, bandido brasileño del siglo se involucra en política, apoya a un rebelde, gana poder y lo pierde. Herzog reitera su predilección por personajes desbordados, desafiantes, arrastrados a menudo por su megalomanía.
Grizzly Man ****
(Grizzly Man)
USA 2005 – 103 min. ST. (Digital)
Con: Carol Dexter, Val Dexter, Sam Egli
La tragedia de los activistas en pro de los
animales Timothy Treadwell y Amie Huguenard, que vivieron entre osos en Alaska hasta el año 2003 y descubrieron para su mal
que los bichos también son especistas. Herzog entrevista a gente vinculada a la tragedia, y explora otro caso de personajes que
van más allá de sus límites.
Rescate al amanecer ***
(Rescue Dawn)
Con: Christian Bale, Zach Grenier, Marshall Bell
Herzog había hecho ya un documental sobre Dieter Dengler, piloto alemán en Vietnam, y su asombrosa lucha por la supervivencia tras ser derribado por fuego enemigo. Aquí ficcionaliza la historia, que es, herzogianamente, la de otro hombre que desafía a los dioses.
Un maldito policía
en Nueva Orleans
***
(The bad Lieutenant – Port of Call: New
Orleans)
USA 2009 – 122 min. ST. (35 mm.)
Con: Nicolas Cage, Eva Mendes, Val Kilmer
Remake más o menos libre de Un maldito policía (1992) de Abel Ferrara. Cage no supera a Harvey Keitel como policía corrupto, pero el film sigue su propio camino (que no siempre es el de Ferrara) e interesa en los términos que elige.
Trasnoches
Las programaciones de trasnoche se prestan para las provocaciones: los espectadores de este ciclo deben ser advertidos, como lo hacía heroicamente en una época la Dirección de Espectáculos Públicos, que las películas que aquí se exhiben pueden herir la sensibilidad del espectador. Erotismo, violencia, una postura anti-establishment, ciertos experimentos de ruptura formal o una mezcla de todo eso hay en estas películas, que en un extremo recuerdan un escándalo olvidado (Soy curiosa de Sjöman estuvo transitoriamente prohibida en los lejanos sesenta), y más cerca recuperan algunas cosas del franco-argentino Gaspar Noé y una muy insólita película coreana. En casi todos los casos hay calidades estéticas atendibles detrás de la provocación.
Soy curiosa:
amarillo ***
(Jag är nyiken – en ilm i gult)
Suecia 1967 – 109 min ST. (Digital).
Con: Lena Nyman, Vilgos Sjöman, Borje Ahlstedt
El director Sjöman había generado algunos escándalos previos con sus películas 491 y El fuego. En esta primera de dos partes sobre una joven inconformista y curiosa arremete contra varias conductas de sus compatriotas, desde el sexo hasta el apoliticismo.
Soy curiosa: azul ***
(Jag är nyiken – en ilm i blatt)
Suecia 1968 – 116 min. ST. (Digital).
Con: Lena Nyman, Vilgos Sjöman, Borje Ahlstedt
Segunda entrega de la serie, con el mismo equipo, algunas variantes de enfoque político y un mismo afán de provocación. Los colores del título son, incidentalmente, los de la bandera sueca.
Solo contra todos ***
(Seul contre tous)
Con: Philippe Nahon, Blandine Lenoir, Frankie Pain
Un carnicero, su hija, el retrato de personajes aparentemente cotidianos en los que estalla, acaso inesperadamente (o no) una violencia irracional. El film omite explicaciones obvias, golpea al espectador con sus imágenes y lo invita a relexionar.
Irreversible ***
(Irreversible)
Francia 2002 – 97 min. ST. (Digital) .
Con: Monica Bellucci, Vincent Cassel, Albert Dupontel
Otra vez la violencia en el cine de Noé, con una violación casi en tiempo real y una venganza en la otra. Sólo que el orden del relato no es cronológico sino invertido, con los efectos mostrados primero y la causa después. El mecanismo había sido inventado por Harold Pinter, y Chris Nolan lo usaría (no se sabe muy bien para qué) en Memento.
Mentiras
***
(Gojitmal)
Corea del Sur 1999 – 112 min. (Digital)
Con: Sang Hyun Lee, Tae Yeon Kim
La relación clandestina y muy explícita de una pareja coreana. La franqueza erótica de algunas escenas puede sobresaltar al espectador, pero la cámara no se agota en ello: también quiere explorar las conductas y las fantasías de sus personajes.