CINEMATECA 18

Viva la diferencia

Jueves 12 a miércoles 18 de agosto. A las 17.45, 19.30 y 21.15 hs.

Aguas verdes ***

Dir: Mariano de Rosa
Argentina 2009 – 90 min. (35 mm)
Libreto: Mariano de Rosa. Fotografía: Pablo Schverdinger. Sonido: Da niel lIbarrart. Productor: Mariano
de Rosa, para Rizoma Films y Ruda Cine.
Elenco: Alejandro Fiore, Milagros Gallo, Julieta Mora, Maxi Gigli.

Junto a su mujer y a sus dos hijos, el protagonista parte en automóvil de veraneo rumbo a Aguas Verdes, un balneario familiar de la provincia de Buenos Aires. La primera parada es en una estación de servicio. Allí, Laura, la hija adolescente, conversa con un hombre desconocido que viaja en moto. Este encuentro inquieta a Juan. El resto de la familia se ríe de sus miedos. La familia, una vez situada en Aguas Verdes, parece disfrutar de la nueva rutina de descanso y playa: pasan horas tirados en la arena, se bañan en el mar, los hijos van a los videojuegos del centro mientras la pareja recupera momentos de intimidad. Una tarde, Roberto, el viajero a quien Laura conoció en la estación de servicio, reaparece. Se acerca a Laura y con mucho encanto se relaciona con el grupo familiar y con los nuevos amigos que éstos han hecho. Todos se ven atraídos por él excepto Juan, quien se irrita ante su sola presencia. Día a día, Roberto, con su excentricidad y natural seducción, avanza en su conquista y es aceptado por la familia, mientras Juan se siente desplazado. Juan insiste en señalar que Roberto no es un tipo coniable. Lo que para todos es diversión y juego, Juan lo vive como una traición. Siente extraños a los suyos y va construyendo un escenario de sospechas y paranoia. De manera silenciosa y subterránea, se establece una lucha de poder que puede conducir a un desenlace dramático.
Este estudio de una paranoia puede constituir la revelación local del director Mariano de Rosa, nacido en 1970 y egresado de la Universidad del Cine de Buenos Aires con el título de director cinematográico. En 1998 escribió y dirigió el episodio “Vida y obra” del largo (integrado por cuatro capítulos a cargo de cuatro directores diferentes) Mala época, producido por la Universidad del Cine y ganador del Premio Fipresci a Mejor película Iberoamericana y de una Mención del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 1998, Premio del Público y Mención del Jurado en el Festival de Tolouse 1999 y ganador del Festival de Vitoria, España, 1999.
En 1998 realizó el corto Película bruta, Primer Premio del Festival Uncipar de Villa Gesell. Ha sido editor, trabajó como Jefe de Trabajos Prácticos de la Cátedra de Dirección en la Universidad del Cine, y ha ocupado u ocupa los cargos de docente de las Cátedras de Dirección III y de Montaje para realizadores en la Universidad del Cine, y es titular en la Cátedra de Montaje en la Universidad de La Plata.

Jueves 19 a miércoles 24 de agosto. A las 17.55, 19.30 y 21.05 hs.

Francia ***

Dir: Adrián Caetamo
Argentina 2009 – 78 min. (35 mm.)
Libreto: Adrián Caetano. Fotografía: Julián Apezteguía. Música: Iván Wyszogrod.
Montaje: Omar Ester. Productor ejecutivo: Gustavo Fito Funes.
Elenco: Natalia Oreiro, Milagros Caetano, Lautaro Delgado, Mónica Ayos.

Conviene aclarar que Francia no es un país, es la última película del uruguayo aunque casi argentino Israel Adrián Caetano. Y su cine es también diferente del que utilizara en películas anteriores que lo convirtieron en una de las figuras más interesantes del Nuevo Cine Argentino con películas como Pizza, birra, faso (1998, codirigida con Bruno Stagnaro).
Pero aunque las cosas parezcan complicadas en realidad no lo son. El nuevo film de Caetano es una historia sencilla y luminosa, así como su inicial largometraje en solitario, Bolivia (realizado con un presupuesto mínimo y en condiciones que el director juró que no se repetirían) era una historia sencilla y oscura. Sólo que el país europeo del título funciona aquí como una metáfora poco evidente o como una ironía, y los ojos a través de los que el espectador contempla algo que ha sido definido como “la muerte y resurrección de la familia” son los de la pequeña Milagros, la hija del director.
Además de haber inspirado al padre con sus precoces filmaciones caseras, la chica es la protagonista absoluta de esta ficción en la que se llama Mariana (aunque preferiría que la llamen Gloria, dato que anticipa un final a toda música). Sus padres (mamá mucama; papá metalúrgico) están separados, pero cuando él pierde el trabajo no hay más remedio que hacerle lugar en una pieza de la casa familiar: sobrevienen las discusiones y las peleas; un pequeño drama cotidiano que Mariana procesa rebelándose contra el mundo adulto. Y si ese drama es solamente pequeño, lo es porque la película nunca olvida, como lo demuestran los textos superpuestos a las imágenes, el uso de la pantalla dividida y una banda sonora lúdica y pegadiza, su espíritu infantil de juego y fantasía.
Cualquiera es Godard. Lo difícil es la emoción. No es fácil ser John Ford”, dijo algunas vez Caetano. Su película es más fordiana que godardiana, claro: trabaja con emociones, sentimientos humanos, no generalizaciones intelectuales y ejercicios de narcicismo decadente. Y vale la pena.
Conviene recordar que Adrián Caetano nació en Montevideo, Uruguay, en 1969. Creció en Córdoba (aunque antes, en un cine del Cerro, se había convertido ya en un fanático del cine de matiné), y tras llamar la atención con Pizza, birra, faso realizó con la denuncia social de Bolivia, su primer largo en solitario. Luego vendrían la mezcla de spaghetti western, policial y crónica del conurbano argentino de Un oso rojo (2002), la evocación de los tiempos de la dictadura de Crónica de una fuga (2006) y los mediometrajes La expresión del deseo y La piedra líquida (2008). Le gusta más narrar historias que editorializar desde ellas, y allí demuestra que es un cineasta de garra. También ha hecho para televisión cosas como Tumberos y Disputas. Francia obtuvo el premio especial del jurado en Huelva.

Jueves 26 a domingo 29 de agosto. A las 17.40, 19.30 y 21.20 hs.

Siete instantes ***

Dir: Diana Cardozo
México 2008 – 90 min. (35 mm.)
Libreto: Diana Cardozo. Fotografía: Ricardo Benet, Paula Grandio, Daniel Jacob. Montaje: Ana García, Mariana Rodríguez. Sonido: Fabián Oliver. Producción, Instituto Mexicano del Cine (IMCINE).

Esta película recoge los testimonios de varias mujeres y algunos hombres (los más notorios: Julio Marenales, Samuel Blixen) que integraron el MLN-Tupamaros durante el período que desembocó en los “años de plomo”. Sin embargo, su directora Diana Cardozo ha podido afirmar con buenas razones que no se trata de “una historia de tupas”, a estas alturas subgénero quizás demasiado visitado. Se trata, más amplia y noblemente, de “historias de vida”, retratos dramáticos de personajes que en determinado momento enfrentaron opciones drásticas y hoy las admiten, no sin desgarramientos, no sin ambigüedades, delante de la cámara: irse o quedarse, delatar o no (y si era “no” implicaba seguir siendo torturado/a), asesinar o no.
Quise evitar las simplificaciones, la leyenda, la victimización”, insiste la directora. Cardozo ha dicho también que sabía lo que quería desde que empezó la película, pero que en un documental siempre hay cosas que surgen solas en el correr del rodaje. Un ejemplo: durante una de las entrevistas se abre intempestivamente una puerta (la hija de trece años de la persona que está siendo reporteada que llega), y el gesto de terror y alarma, producto de un pasado de clandestinidad, que aparece en el rostro de la interrogada de turno, no es “a propósito”. La realidad inmediata vence a toda preparación, y se produce una “iluminación”.
Uno de los riesgos de los que Cardozo fue seguramente conciente, trató de evitar y casi siempre lo logró, es el de hacer una mera película de “cabezas parlantes”: gente que habla de cara a la cámara, para infinito aburrimiento del espectador aunque lo que digan sea interesante. Por supuesto, hay gente que habla en su film, pero también bastante cine: una cámara atenta y dúctil, que recoge gestos y vacilaciones, unos micrófonos sensibles a las palabras y los silencios. El resultado es atrayente, dramático y emocionalmente contagioso

Martes 31 de agosto a domingo 5 de setiembre. A las 17.40, 19.30 y 21.20 hs.

La hora de religión ****
(L’ora di religione – Il sorriso di mia madre)

Dir: Marco Bellocchio
Italia 2002 -103 min. ST. (Digital)
Libreto: Marco Bellocchio. Fotografía: Pasquale Mari. Música, Riccardo Giagni. Productores: Marco Bellocchio, Sergio Pelone.
Elenco: Sergio Castellito, Jacqueline Lustig, Chiara Conti, Gigio Alberti, Alberto Mondini.

El protagonista, artista plástico, marido en crisis, agnóstico irredento, se lleva toda una sorpresa cuando es visitado por emisarios del Vaticano que tramitan la canonización de su madre, muerta trágicamente años atrás. De pronto, el hombre se encuentra atrapado entre varios fuegos. Por un lado, desearía mantenerse lo más alejado posible de todo lo que tenga que ver con sotanas, rosarios y cruciijos, pero no es fácil manejar su conflicto de pareja, y uno de los reproches que su mujer le descerraja es justamente que no puede negar al pequeño hijo de ambos “el privilegio de una abuela santa”.
A partir de ese punto de arranque, el director Marco Bellocchio explora con agudeza un ambiente de clase media y alta al tiempo que contrapone una visión “laica” de la vida con otra más religiosa y devota. El propio cineasta ha reconocido en algún reportaje su convicción de que “la religión está ocupando el enorme vacío que dejó la utopía socialista, sobre todo en Italia”. La angustia por ese vacío ha generado, sostiene el cineasta, un relujo religioso a través de la caridad y asistencia de los más desamparados, y esto se documenta indirectamente en una escena del film, un diálogo del protagonista y un cardenal acerca del proceso de canonización de su madre, ambientado en un comedor para indigentes. De todos modos, ese no es el tema central del film.
Puede ser, en cambio, una suerte de ajuste de cuentas del cineasta con algunos fantasmas personales: el recuerdo del espíritu de sacrificio de su propia madre (de la que suele hablar con admiración), mezclado con una actitud de rechazo y toma de distancia con respecto a los valores aprendidos en su infancia y del que ya hubo constancia en films previos (y fundamentales) como Las manos en los bolsillos (1965), La China está cerca (1967), En el nombre del padre (1972), Salto al vacío (1980) o, en menor medida, El diablo en el cuerpo (1985). Más cerca, Bellocchio hizo entre otras cosas la espléndida Buongiorno notte (2003), que implicaba toda una revisión del “caso Moro” y los crímenes de las Brigadas Rojas.
El realizador, que prefiere definirse como “laico” antes que como “ateo” (término que considera decimonónico) es solo muy parcialmente un heredero del neorrealismo. Su formación proviene más de la literatura y la pintura, y la condición de pintor del protagonista (el excelente Sergio Castellitto) le permite desplegar visiones oníricas en las que se ha podido ver “un admirable lirismo plástico”.
Presentada en Cannes en el año 2002, donde obtuvo el Premio Ecuménico, la película recibió un aplauso de diez minutos, y la crítica internacional fue unánimemente entusiasta, y la célebre revista francesa Cahiers du
Cinéma le otorgó el sexto puesto entre las diez mejores películas de ese año 2002.
La lista de galardones obtenidos por La hora de religión incluyen un David di Donatello (Piera degli Esposti, actriz secundaria), un Premio Europeo (Castellito, actor protagónico) y varios otros en el festival de Flaiano.

Muestra de cine mexicano

El cine mexicano fue una presencia frecuente en las pantallas uruguayas en los “tiempos de gloria” de
la producción popular latinoamericana, cuando el melodrama era rey, gente como Marga López sufría a conciencia, los charros cantores (desde Jorge Negrete a Pedro Infante) desplegaban sus considerables aptitudes vocales, el fotógrafo Gabriel Figueroa encuadraba en hermosas imágenes a María Félix (con nubes al fondo) en los films de Emilio “el Indio” Fernández, y Luis Buñuel conseguía contrabandear talento personal en una industria que no se daba cuenta de lo que estaba haciendo. También existía Cantinflas, claro, que año tras año figuraba entre lo más taquillero de la temporada.
El tiempo pasó, los mercados se redujeron, los medios electrónicos reemplazaron a la gran pantalla como el instrumento privilegiado para consumir imágenes en movimiento, y el cine mexicano desapareció prácticamente de nuestras pantallas. Hubo que recurrir a muestras como ésta, a estrenos de la Cinemateca y a ocasionales irrupciones en las salas comerciales para mantener algún contacto con lo que se estaba haciendo en México, por ejemplo la sólida obra de Arturo Ripstein.
Una muestra como la presente es otra oportunidad de cubrir algunos baches. Reúne varios films recientes seleccionados entre lo más interesante de la producción, y lo complementa con una serie de cortometrajes animados que evocan instancias de la historia de México, pretextadas por el Bicentenario de los primeros intentos independentistas, que en el caso fructificaron de manera bastante paradójica (la pretensión imperial de Iturbide) una década después. Hay que agradecer como corresponde a la Embajada de México, que la ha hecho posible.

Setiembre 7, martes. 17.20, 19.30 y 21.45 hs.

La mitad del mundo ***

Dir: Jaime Ruiz Ibáñez
México 2009 - 92 min. (35 mm.)
Con: Luisa Huertas, Hansel Ramírez, Susana Salazar

Un retrato de la provincia mexicana donde la ingenuidad individual choca contra la doble moral de una sociedad que encuentra en el silencio su forma de expiación. Un retrato de la represión, el sexo y el espanto, en la ópera prima de su director.

En programa: Suertes, humor y otras historias. México 2009. Serie de cortos animados muy cortos, evocando diversos aspectos de la historia del país. 26 min.

Setiembre 8, miércoles. A ñas 17.40, 19.30 y 21.45 hs.

El calambre ***

Dir: Matías Meyer
México/Francuia 2002 - 90 min . (35 mm.)
Con: Julien Cottereau, Pablo López

Comediante francés desembarca en una pacífica comunidad de pescadores mexicanos, pero el esplendor del paisaje no parece hacerlo sentirse mejor sino peor. Le costará trabajo reconciliarse consigo mismo y con el medio. El director tiene antecedentes como productor y libretista, además de haber realizado El pasajero, Verde, Moros y cristianos y otras.

Setiembre 9 y 12, jueves y domingo. A las 17.20, 19.30 y 21.45 hs.

Vaho ****

Dir: Alejandro Gerber Bisecci
México 2010- 115 min. (35 mm.)
Con: Marta Aura, Sonia Couoh, Aldo Estuardo

Una disección del “alma oscura” de México, con apuntes, sobre todo, acerca de algunos tradiciones religiosas a discutir. Una inteligente estructura en flashbacks revela a un cineasta en control de sus medios.

Setiembre 10, viernes. A las 18, 19.30 y 21 hs.

Un día menos ***

Dir: Dariela Dudlow
México 2009 - 76 min. (35 mm.)

Un documental intimista: la crónica de una anciana pareja cuyo último estímulo en la vida consiste en la espera de la próxima visita familiar. El tiempo pasa, y cada día no es uno más, sino menos.

Setiembre 11, sábado. 17.30, 19.30 y 21.30 hs.

Espiral ***

Dir: Jorge Pérez Solano
México 2008 - 99 min.(35 mm.)
Con: Iazua Larios, Maira Serbulo, Angeles Cruz

Debut en el largo del director Pérez Solano, con algo o bastante de autobiográfico: la acción transcurre en el pueblo del que es originaria su familia. El pasado propio pero visto un poco desde afuera, por un cineasta que es también un migrante.

Setiembre 14, martes. 17.40, 19.30 y 21.20 hs.

Cinco días sin Nora ****

Dir: Mariana Chenillo
México 2008 – 92 min. (35 mm.).
Con: Fernando Luján, Enrique Arreola, Ari Brickman

El suicidio de su ex-esposa, y la necesidad de esperar cinco días para el entierro, conduce al protagonista a algunos replanteos. Pero eso es solo el principio: está en marcha un plan de la difunta para tener la última palabra. Inteligente e iconoclasta comedia dramática que con un humor negrísimo pasea sus comentarios ácidos sobre la familia y la religión y de la que ni judíos ni católicos saldrán indemnes.