CINEMATECA 18
Viva la diferencia
Aguas verdes ***
Argentina 2009 – 90 min. (35 mm)
Libreto: Mariano de Rosa. Fotografía: Pablo Schverdinger. Sonido: Da niel lIbarrart. Productor: Mariano
de Rosa, para Rizoma Films y Ruda Cine.
Elenco: Alejandro Fiore, Milagros Gallo, Julieta Mora, Maxi Gigli.
Junto a su mujer y a sus dos hijos,
el protagonista parte en automóvil de veraneo rumbo a Aguas Verdes, un balneario familiar de la provincia de Buenos Aires. La primera parada es en una estación de
servicio. Allí, Laura, la hija adolescente, conversa con un hombre desconocido que viaja en moto. Este encuentro inquieta a Juan. El resto de la familia se ríe de sus
miedos. La familia, una vez situada en Aguas
Verdes, parece disfrutar de la nueva rutina
de descanso y playa: pasan horas tirados en
la arena, se bañan en el mar, los hijos van a
los videojuegos del centro mientras la pareja
recupera momentos de intimidad. Una tarde, Roberto, el viajero a quien Laura conoció en la estación de servicio, reaparece. Se
acerca a Laura y con mucho encanto se relaciona con el grupo familiar y con los nuevos
amigos que éstos han hecho. Todos se ven
atraídos por él excepto Juan, quien se irrita ante su sola presencia. Día a día, Roberto, con su excentricidad y natural seducción, avanza en su conquista y es aceptado por la
familia, mientras Juan se siente desplazado.
Juan insiste en señalar que Roberto no es un
tipo coniable. Lo que para todos es diversión y juego, Juan lo vive como una traición.
Siente extraños a los suyos y va construyendo un escenario de sospechas y paranoia. De
manera silenciosa y subterránea, se establece una lucha de poder que puede conducir a
un desenlace dramático.
Este estudio de una paranoia puede constituir la revelación local del director Mariano de Rosa, nacido en 1970 y egresado
de la Universidad del Cine de Buenos Aires
con el título de director cinematográico. En
1998 escribió y dirigió el episodio “Vida y
obra” del largo (integrado por cuatro capítulos a cargo de cuatro directores diferentes) Mala época, producido por la Universidad del Cine y ganador del Premio Fipresci a Mejor película Iberoamericana y de una
Mención del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 1998, Premio
del Público y Mención del Jurado en el Festival de Tolouse 1999 y ganador del Festival
de Vitoria, España, 1999.
En 1998 realizó el corto Película bruta, Primer Premio del Festival Uncipar de Villa Gesell. Ha sido editor, trabajó como Jefe de Trabajos Prácticos de la Cátedra de Dirección
en la Universidad del Cine, y ha ocupado u
ocupa los cargos de docente de las Cátedras
de Dirección III y de Montaje para realizadores en la Universidad del Cine, y es titular en la Cátedra de Montaje en la Universidad de La Plata.
Francia ***
Argentina 2009 – 78 min. (35 mm.)
Libreto: Adrián Caetano. Fotografía: Julián Apezteguía. Música: Iván Wyszogrod.
Montaje: Omar Ester. Productor ejecutivo: Gustavo Fito Funes.
Elenco: Natalia Oreiro, Milagros Caetano, Lautaro Delgado, Mónica Ayos.
Conviene aclarar que Francia no es un
país, es la última película del uruguayo
aunque casi argentino Israel Adrián Caetano. Y su cine es también diferente del
que utilizara en películas anteriores que
lo convirtieron en una de las figuras más
interesantes del Nuevo Cine Argentino
con películas como Pizza, birra, faso (1998, codirigida con Bruno Stagnaro).
Pero aunque las cosas parezcan complicadas en realidad no lo son. El nuevo film
de Caetano es una historia sencilla y luminosa, así como su inicial largometraje en solitario, Bolivia (realizado con un presupuesto
mínimo y en condiciones que el director juró
que no se repetirían) era una historia sencilla
y oscura. Sólo que el país europeo del título
funciona aquí como una metáfora poco evidente o como una ironía, y los ojos a través
de los que el espectador contempla algo que
ha sido definido como “la muerte y resurrección de la familia” son los de la pequeña Milagros, la hija del director.
Además de haber inspirado al padre con sus
precoces filmaciones caseras, la chica es la
protagonista absoluta de esta ficción en la
que se llama Mariana (aunque preferiría que
la llamen Gloria, dato que anticipa un final
a toda música). Sus padres (mamá mucama;
papá metalúrgico) están separados, pero
cuando él pierde el trabajo no hay más remedio que hacerle lugar en una pieza de la
casa familiar: sobrevienen las discusiones y
las peleas; un pequeño drama cotidiano que
Mariana procesa rebelándose contra el mundo adulto. Y si ese drama es solamente pequeño, lo es porque la película nunca olvida,
como lo demuestran los textos superpuestos
a las imágenes, el uso de la pantalla dividida
y una banda sonora lúdica y pegadiza, su espíritu infantil de juego y fantasía.
“Cualquiera es Godard. Lo difícil es la emoción. No es fácil ser John Ford”, dijo algunas
vez Caetano. Su película es más fordiana que
godardiana, claro: trabaja con emociones,
sentimientos humanos, no generalizaciones
intelectuales y ejercicios de narcicismo decadente. Y vale la pena.
Conviene recordar que Adrián Caetano nació en Montevideo, Uruguay, en 1969. Creció en Córdoba (aunque antes, en un cine
del Cerro, se había convertido ya en un fanático del cine de matiné), y tras llamar la atención con Pizza, birra, faso realizó con la denuncia social de Bolivia, su primer largo en
solitario. Luego vendrían la mezcla de spaghetti western, policial y crónica del conurbano
argentino de Un oso rojo (2002), la evocación de los tiempos de la dictadura de Crónica de una fuga (2006) y los mediometrajes
La expresión del deseo y La piedra líquida (2008). Le gusta más narrar historias que
editorializar desde ellas, y allí demuestra que es un cineasta de garra. También ha hecho
para televisión cosas como Tumberos y Disputas. Francia obtuvo el premio especial del
jurado en Huelva.
Siete instantes ***
México 2008 – 90 min. (35 mm.)
Libreto: Diana Cardozo. Fotografía: Ricardo Benet, Paula Grandio, Daniel Jacob. Montaje: Ana García, Mariana Rodríguez. Sonido: Fabián Oliver. Producción, Instituto Mexicano del Cine (IMCINE).
Esta película recoge los testimonios de varias mujeres y algunos hombres (los más notorios: Julio Marenales, Samuel Blixen) que
integraron el MLN-Tupamaros durante el período que desembocó en los “años de plomo”. Sin embargo, su directora Diana Cardozo ha
podido afirmar con buenas razones que no
se trata de “una historia de tupas”, a estas alturas subgénero quizás demasiado visitado. Se trata, más amplia y noblemente, de “historias de vida”, retratos dramáticos de personajes que en determinado momento enfrentaron opciones drásticas y hoy
las admiten, no sin desgarramientos, no sin
ambigüedades, delante de la cámara: irse o
quedarse, delatar o no (y si era “no” implicaba seguir siendo torturado/a), asesinar o no.
“Quise evitar las simplificaciones, la leyenda,
la victimización”, insiste la directora.
Cardozo ha dicho también que sabía lo que
quería desde que empezó la película, pero
que en un documental siempre hay cosas
que surgen solas en el correr del rodaje. Un
ejemplo: durante una de las entrevistas se
abre intempestivamente una puerta (la hija
de trece años de la persona que está siendo reporteada que llega), y el gesto de terror y
alarma, producto de un pasado de clandestinidad, que aparece en el rostro de la interrogada de turno, no es “a propósito”. La realidad inmediata vence a toda preparación, y
se produce una “iluminación”.
Uno de los riesgos de los que Cardozo fue seguramente conciente, trató de evitar y casi
siempre lo logró, es el de hacer una mera película de “cabezas parlantes”: gente que habla de cara a la cámara, para infinito aburrimiento del espectador aunque lo que digan sea interesante. Por supuesto, hay gente que habla en su film, pero también bastante cine: una cámara atenta y dúctil, que
recoge gestos y vacilaciones, unos micrófonos sensibles a las palabras y los silencios. El
resultado es atrayente, dramático y emocionalmente contagioso
La hora de religión
****
(L’ora di religione – Il sorriso di mia madre)
Italia 2002 -103 min. ST. (Digital)
Libreto: Marco Bellocchio. Fotografía: Pasquale Mari. Música, Riccardo Giagni. Productores: Marco Bellocchio, Sergio Pelone.
Elenco: Sergio Castellito, Jacqueline Lustig, Chiara Conti, Gigio Alberti, Alberto Mondini.
El protagonista, artista plástico, marido
en crisis, agnóstico irredento, se lleva toda
una sorpresa cuando es visitado por emisarios del Vaticano que tramitan la canonización de su madre, muerta trágicamente años
atrás. De pronto, el hombre se encuentra
atrapado entre varios fuegos. Por un lado,
desearía mantenerse lo más alejado posible
de todo lo que tenga que ver con sotanas,
rosarios y cruciijos, pero no es fácil manejar su conflicto de pareja, y uno de los reproches que su mujer le descerraja es justamente que no puede negar al pequeño hijo de
ambos “el privilegio de una abuela santa”.
A partir de ese punto de arranque, el director Marco Bellocchio explora con agudeza
un ambiente de clase media y alta al tiempo
que contrapone una visión “laica” de la vida
con otra más religiosa y devota. El propio cineasta ha reconocido en algún reportaje su
convicción de que “la religión está ocupando
el enorme vacío que dejó la utopía socialista,
sobre todo en Italia”. La angustia por ese vacío ha generado, sostiene el cineasta, un relujo religioso a través de la caridad y asistencia de los más desamparados, y esto se documenta indirectamente en una escena del film, un diálogo del protagonista y un cardenal acerca del proceso de canonización de su
madre, ambientado en un comedor para indigentes. De todos modos, ese no es el tema
central del film.
Puede ser, en cambio, una suerte de ajuste
de cuentas del cineasta con algunos fantasmas personales: el recuerdo del espíritu de
sacrificio de su propia madre (de la que suele hablar con admiración), mezclado con una
actitud de rechazo y toma de distancia con
respecto a los valores aprendidos en su infancia y del que ya hubo constancia en films
previos (y fundamentales) como Las manos
en los bolsillos (1965), La China está cerca (1967), En el nombre del padre (1972), Salto al vacío (1980) o, en menor medida,
El diablo en el cuerpo (1985). Más cerca,
Bellocchio hizo entre otras cosas la espléndida Buongiorno notte (2003), que implicaba toda una revisión del “caso Moro” y los
crímenes de las Brigadas Rojas.
El realizador, que prefiere definirse como
“laico” antes que como “ateo” (término que
considera decimonónico) es solo muy parcialmente un heredero del neorrealismo. Su
formación proviene más de la literatura y la
pintura, y la condición de pintor del protagonista (el excelente Sergio Castellitto) le permite desplegar visiones oníricas en las que
se ha podido ver “un admirable lirismo plástico”.
Presentada en Cannes en el año 2002, donde obtuvo el Premio Ecuménico, la película
recibió un aplauso de diez minutos, y la crítica internacional fue unánimemente entusiasta, y la célebre revista francesa Cahiers du
Cinéma le otorgó el sexto puesto entre las
diez mejores películas de ese año 2002.
La lista de galardones obtenidos por La hora
de religión incluyen un David di Donatello
(Piera degli Esposti, actriz secundaria), un
Premio Europeo (Castellito, actor protagónico) y varios otros en el festival de Flaiano.
Muestra de cine mexicano
El cine mexicano fue una presencia frecuente en las pantallas uruguayas en los “tiempos de gloria” de
la producción popular latinoamericana, cuando el melodrama era rey, gente como Marga López sufría a conciencia, los charros cantores (desde Jorge
Negrete a Pedro Infante) desplegaban
sus considerables aptitudes vocales, el
fotógrafo Gabriel Figueroa encuadraba en hermosas imágenes a María Félix (con nubes al fondo) en los films de
Emilio “el Indio” Fernández, y Luis Buñuel conseguía contrabandear talento personal en una industria que no se
daba cuenta de lo que estaba haciendo. También existía Cantinflas, claro,
que año tras año figuraba entre lo más
taquillero de la temporada.
El tiempo pasó, los mercados se redujeron, los medios electrónicos reemplazaron a la gran pantalla como el instrumento privilegiado para consumir imágenes en movimiento, y el cine mexicano desapareció prácticamente de
nuestras pantallas. Hubo que recurrir
a muestras como ésta, a estrenos de
la Cinemateca y a ocasionales irrupciones en las salas comerciales para mantener algún contacto con lo que se estaba haciendo en México, por ejemplo
la sólida obra de Arturo Ripstein.
Una muestra como la presente es otra
oportunidad de cubrir algunos baches.
Reúne varios films recientes seleccionados entre lo más interesante de la producción, y lo complementa con una serie de cortometrajes animados que evocan instancias de la historia de México, pretextadas por el Bicentenario de los primeros intentos independentistas, que en el
caso fructificaron de manera bastante paradójica (la pretensión imperial de Iturbide)
una década después. Hay que agradecer
como corresponde a la Embajada de México, que la ha hecho posible.
La mitad del mundo ***
México 2009 - 92 min. (35 mm.)
Con: Luisa Huertas, Hansel Ramírez, Susana Salazar
Un retrato de la provincia mexicana donde la ingenuidad individual choca contra la doble
moral de una sociedad que encuentra en
el silencio su forma de expiación. Un retrato
de la represión, el sexo y el espanto, en la
ópera prima de su director.
En programa: Suertes, humor y otras historias.
México 2009. Serie de cortos animados
muy cortos, evocando diversos aspectos
de la historia del país. 26 min.
El calambre ***
México/Francuia 2002 - 90 min . (35 mm.)
Con: Julien Cottereau, Pablo López
Comediante francés desembarca en una pacífica comunidad de pescadores mexicanos, pero el esplendor del paisaje no parece hacerlo sentirse mejor sino peor. Le costará trabajo reconciliarse consigo mismo y con el medio. El director tiene antecedentes como productor y libretista, además de haber realizado El pasajero, Verde, Moros y cristianos y otras.
Vaho ****
México 2010- 115 min. (35 mm.)
Con: Marta Aura, Sonia Couoh, Aldo Estuardo
Una disección del “alma oscura” de México, con apuntes, sobre todo, acerca de algunos tradiciones religiosas a discutir. Una inteligente estructura en flashbacks revela a un cineasta en control de sus medios.
Un día menos ***
México 2009 - 76 min. (35 mm.)
Un documental intimista: la crónica de una anciana pareja cuyo último estímulo en la vida consiste en la espera de la próxima visita familiar. El tiempo pasa, y cada día no es uno más, sino menos.
Espiral ***
México 2008 - 99 min.(35 mm.)
Con: Iazua Larios, Maira Serbulo, Angeles Cruz
Debut en el largo del director Pérez Solano, con algo o bastante de autobiográfico: la acción transcurre en el pueblo del que es originaria su familia. El pasado propio pero visto un poco desde afuera, por un cineasta que es también un migrante.
Cinco días sin Nora ****
México 2008 – 92 min. (35 mm.).
Con: Fernando Luján, Enrique Arreola, Ari Brickman
El suicidio de su ex-esposa, y la necesidad de esperar cinco días para el entierro, conduce al protagonista a algunos replanteos. Pero eso es solo el principio: está en marcha un plan de la difunta para tener la última palabra. Inteligente e iconoclasta comedia dramática que con un humor negrísimo pasea sus comentarios ácidos sobre la familia y la religión y de la que ni judíos ni católicos saldrán indemnes.